Jabber, Assange, Linux y Bini…

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El 11 de abril, se realizaron dos arrestos que podrían establecer precedentes legales que cambiarían el juego y amenazarían definitivamente la privacidad en línea y la protección de la libertad de expresión. El primer caso apareció en los titulares de todo el mundo: el cofundador de Wikileaks, Julian Assange, fue arrestado por la policía británica en la embajada ecuatoriana en Londres, donde se refugiaba desde 2012. El segundo menos divulgado pero igual de peligroso.

Los debates éticos y legales sobre el impacto del material publicado en WikiLeaks, una serie de documentos clasificados que han propiciado el auge, la caída y la confusión de múltiples gobiernos en todo el mundo, junto con las acusaciones de agresión sexual contra Assange, han resurgido en el debate público desde su arresto. Pero estos debates no son nuevos.

Lo que se ha hecho público recientemente es la acusación de Assange por parte del Departamento de Justicia de los Estados Unidos, que se presentó en marzo de 2018, pero que hasta ahora se mantuvo cerrada. La acusación formal presenta cargos contra Assange bajo la “Ley de Abuso y Fraude Informático” de los EE. UU. de fecha 1984, acusándolo de conspirar para «acceder a una computadora a sabiendas, sin autorización» (por ejemplo, descifrar una contraseña) para facilitar la «adquisición y transmisión de información clasificada facilitada por Manning», ahora Chelsea, por entonces un activo de la inteligencia militar estadounidense desplegado en Iraq.

Hasta aquí todo muy mediático. Compulsivo para desatar las acostumbradas iras y paranoias de la política internacional, tan formidables a los intereses de aquellos que se quieren inventar una neo guerra fría. Explicaba Marx hace 150 inviernos que la primera historia siempre es una tragedia, la segunda se repite como falsa. Y esta historia de Assange tiene de tragedia y de falsa.

La acusación norteamericana va mucho más allá.  El indictment detalla los medios por los cuales Assange se comunicó con Chelsea Manning, describiendo tecnologías seguras de código abierto como el servicio de chat Jabber y el software de código abierto Linux como «parte de la conspiración».

Todos los expertos técnicos en el campo de los derechos humanos y las tecnologías digitales que manejan información sensible en línea saben que el uso de estas herramientas se considera solo una “buena práctica” … Estas herramientas fueron construidas con la privacidad como su principal objetivo y son vitales para la protección de las fuentes de los periodistas, sin mencionar la transmisión de información sensible sobre abusos a los derechos humanos por parte de abogados, investigadores y activistas de todo el mundo.

En un artículo de opinión para The Guardian, el Director Ejecutivo de la Fundación Libertad de Prensa, Trevor Timm, advirtió sobre el precedente legal que el caso podría establecer en los Estados Unidos, en espera de la extradición de Assange. Destacó el hecho de que el uso de herramientas de privacidad digital como Jabber se ha convertido en una «práctica periodística común».

Una vez que se asiente un fallo legal que tenga como precedente la ilegalidad de estas herramientas o estas prácticas en el ámbito de la comunicación en la red sería mucho más fácil -y legal-  para el Departamento de Justicia llevar otros casos de críticos contra el gobierno a los tribunales y casi imposible para los jueces descartarlos de inmediato bajo las enmiendas que protegen la libertad de prensa y/o expresión.

“… está claro que están utilizando el cargo de conspiración como un pretexto para atacar a Assange y potencialmente criminalizar prácticas periodísticas importantes y comunes en la recopilación de noticias al mismo tiempo”. Expresa el experto legal Trevor Timm. El precedente legal que prevé y temé Timm puede establecerse incluso antes en Ecuador, donde está tomando forma otro caso de «crimen relacionado con la computadora».

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El otro caso, que ha atraído mucho menos la atención de los medios, es el de Ola Bini, el desarrollador sueco de software libre que fue detenido en el Aeropuerto Mariscal Sucre en Quito, Ecuador, donde ha vivido desde 2013. Bini es parte de la Comunidad Global de Derechos Digitales a la que Global Voices está fuertemente ligada.

El 13 de abril, el fiscal federal de Ecuador anunció que el gobierno había presentado cargos contra Bini por «presunta participación en el delito de asalto a la integridad de los sistemas informáticos» e intentos de desestabilizar el país. La ministra del Interior, María Paula Romo, también dijo que Bini «apoyó» a Wikileaks. Bini será detenido por 90 días mientras los fiscales continúan su investigación. La policía ha buscado en su casa y confiscado numerosos dispositivos electrónicos y discos duros. La oficina del fiscal publicó fotos de los dispositivos en su sitio web, como para asociar dispositivos de almacenamiento electrónico comunes con delitos graves. Las autoridades ecuatorianas todavía tienen que ofrecer evidencia para apoyar sus acusaciones.

En una declaración a sus partidarios, Bini afirmó que el caso en su contra se basa «en los libros que he leído y la tecnología que tengo». Escribió:

“Creo firmemente en el derecho a la privacidad. Sin privacidad, no podemos tener agencia, y sin agencia somos esclavos. Por eso he dedicado mi vida a esta lucha. La vigilancia es una amenaza para todos nosotros, debemos detenerla … Si Ecuador puede hacer esto, también otros pueden hacerlo. Tenemos que detener esta idea ahora, antes de que sea demasiado tarde”.

David Kaye, relator especial de la ONU para la protección de la libertad de expresión, y Edison Lanza, quien desempeña un papel similar en la Comisión Libre Interamericana de Derechos Humanos, han expresado su preocupación por el arresto de Bini.

Por su parte el grupo de defensa de la libertad de expresión “ARTICLE 19” ha pedido la liberación de Bini:

“A “ARTICLE 19”  le preocupa que el arresto y la detención ilegal de Ola Bini formen parte de una represión contra la comunidad de desarrolladores que construyen herramientas de tecnología de seguridad digital que permiten las libertades de Internet y la comunicación segura en línea”

Este artículo se escribió gracias a información de Global Voices y el Informe Advox Netizen y ofrece una instantánea internacional de los desafíos, victorias y tendencias emergentes en tecnología y derechos humanos en todo el mundo.

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2 respuestas a Jabber, Assange, Linux y Bini…

  1. Rankor dijo:

    Buen artículo, he estado al tanto de estos acontecimientos, si algo puedo mencionar es que en el caso de Chelsea Manning ha sido una completa injusticia. El ¿porqué?, simple, halla hecho lo que fuese, para algunos una heroína, para otros una traidora, la cuestión es que en el mandato de Barack Obama este le dió el indulto (osea el perdón), y ahora vienen a rejoderle la vida para que testifique contra Assange, actualmente ambos en prisión.

    Sobre:
    «…servicio de chat Jabber y el software de código abierto Linux como «parte de la conspiración»»
    Mira el caso del bloqueo de Telegram en Irán, Rusia, etc, etc, y para irnos a los extremos tomemos como ejemplo a Australia quien estaba empleando una ley para «prohibir el cifrado de las telecomunicaciones» utilizadas por sus ciudadanos, o Austria que desea eliminar los comentarios anónimos obligándote a registrarte con tu nombre real en sitios webs de lo contrario podrías enfrentar costosas multas (o algo así). En fin, lo que quiero decir es que dentro de poco por algún pretexto «seguridad nacional» será prohibido el uso de herramientas de cifrado/privacidad para los civiles. Osea cero protección para activistas, periodistas, jurídicos, defensores de los DDHH, o simplemente gente común que solo desean proteger sus datos personales contra distintos adversarios…

    • huxley dijo:

      Buen comentario. como siempre. Mencionas una evidente contradictio -como dicen los juristas- Manning fue indultado(a) por Obama, siendo el oficial de inteligencia que extrajo la información del ejercito de los EE.UU.;y, ahora, por la misma causa vuelve a prisión por negarse a declarar contra Assange en la investigación del mismo delito ya juzgado e indultado. Algo tiene mal olor en el caso.

      Lo peor es «criminalizar» herramientas que son utilizadas como todas para promover la libertad o planificar terrorismo o pornografía infantil, pero el acto criminal es humano, no de la tecnologías…en ese caso debemos criminalizar la rueda por los accidentes de automóvil. Un absurdo. Atrás del tema están, los de siempre, los que le temen a la libertad de ideas, de expresión y pensamiento, desde Australia a Austria, para usar tus ejemplos.

      Un abrazo…

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