UNESCO-Informe de INTERNET y Libertad de Expresión.

Introducción

El internet es una poderosa tecnología con grandes repercusiones para la libertad de expresión. Su interactividad permite que las personas se conviertan en creadoras, co-creadoras, mantenedoras o editoras, más allá de simples consumidoras de contenidos, mientras las comunicaciones ocurren entre pares y no como una jerarquía. La internet tampoco ha sido construida con un dibujo centralizado – cualquier persona puede contribuir a ella. Es un ambiente dinámico, modelado con base en la innovación y sin la necesidad de permisiones; un ambiente adaptativo que está en continua transformación, semejante a un ecosistema orgánico en evolución.

Para la libertad de expresión, el internet genera:

Nuevas habilidades de creación, conservación y edición de contenidos, que proporcionan nuevas posibilidades para la realización de la integridad y de las capacidades humanas;

• Nuevas habilidades de organización y movilización, propiciando una fuerte fundamentación buscar otros derechos y libertades, por ejemplo la libertad de asociación; y

• Nuevas habilidades de innovación y generación de actividad económica y desarrollo.

El internet ‘democratiza’ la libertad de expresión, dando a los usuarios la capacidad de circunvalar los controladores formales de acceso y actuar como portavoces públicos de sus propias visiones.

En la historia, los medios y tecnologías de comunicación han sido distintamente reglados, pero esas separaciones se han tornado cada vez menos relevantes. La infraestructura misma vivencia una convergencia e se torna más interdependiente. El espectro es utilizado para las trasmisiones de TV, radio y redes 3G y 4G. Hay una interdependencia de los actores, desde los proveedores de telecomunicación hasta proveedores de redes sociales y generadores de contenidos, como las empresas tradicionales de noticias y televisión. Esa convergencia caótica genera un ambiente que no puede ser fácilmente enmarcado, ni comprendido o, por fin, reglado.

Hay también nuevos desafíos. En el mundo digital, es posible controlar y manipular los contenidos por medio de las tecnologías que los suministran, e por ello los defensores de la libertad de expresión entender el potencial que la tecnología misma tiene para censurar el discurso. Muchos Estados buscan censurar contenidos o crear una cultura de autocensura, por medio del monitoreo técnico de la actividad “on-line” o vigilancia de la internet. Una vez que el internet es construido y mantenido por el sector deben privado, los contenidos pueden ser removidos por las empresas sin la posibilidad de recurso a la ley, propiciando una forma de censura privatizada.

Hay dos desafíos centrales en el camino de los defensores de la libertad de expresión en el mundo digital: el desafío jurisdiccional y el desafío de políticas públicas.

Recomendaciones de políticas.

 Considerándose que el internet incluye un conjunto de capas – de infraestructura, aplicaciones, contenidos y la capa socio-política –, las normas y valores de derechos humanos deben ser protegidos dentro de cada capa, por ejemplo, en la capa de la infraestructura, el marco regulador debe garantizar el acceso universal, a un  precio asequible. Deben existir disposiciones contra los monopolios y las actividades irrazonables de seguridad y encriptación. Dentro de la capa de aplicaciones no debe existir cualquier discriminación irrazonable entre los datos transmitidos en las redes (la neutralidad de la red); las aplicaciones de seguridad deben ser consistentes con los derechos y debeb existir software abiertos prontamente disponibles. En la capa de contenido las leyes y políticas publicas deben proteger la libertad de expresión; las restricciones necesarias a la libertad de discurso deben ser sometidas a la supervisión judicial y cumplir las normas de derechos humanos; y se deben dar pasos positivos hacia la oferta de contenidos plurales y diversos, finalmente en la capa sociopolítica el derecho de asociación “on-line” debe ser protegido por la ley y en la práctica, en conformidad con los estándares internacionales de derechos humanos; y debe existir más transparencia en términos de obtención de información por las empresas y los gobiernos.

 

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